artista visual
DECLARACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 2020
CUERPO, ESPACIO Y ARMADURA. Relaciones estéticas desde un contexto de guerras menores[1].
El conflicto es la condición inherente y orgánica de toda sociedad y de toda cultura, y la guerra es su expresión natural.
Estalislao Zuleta. Colombia: violencia, democracia y derechos humanos,
Ediciones Altamir, Medellín, 1990
Había una vez, en mi país, un conflicto armado, una guerra casi permanente, instalada no solo en el territorio sino en la memoria de todos. Mi generación nació desde la guerra ya avanzada, por tanto, pertenezco a una historia puntiaguda que sin embargo no sé contar; un discurso mayor[2] de enfrentamientos y contrincantes que sobrepasa las dimensiones de mi vida cotidiana.
La situación de violencia en la que se encuentra Colombia, ha venido atravesando extrañamente esta investigación, pues se encuentra viva en cada uno de quienes habitamos este territorio. El espacio en el que nos movemos, es creación de nuestro cuerpo mientras se transita desde adentro. Ninguno de los que nos encontramos aquí, ahora, en mi país, hemos tenido un instante para sedimentar esta violencia que nos encarna, ni el ritual colectivo y consciente que se necesita para exorcizarla de nuestro imaginario. Ni tenemos la capacidad o el permiso para tomar distancia y ubicarnos en el punto de vista del que ve a unos hombres con ella adentro, ciegos e inmóviles, hechos uno solo con ella hasta la mímesis. Porque llegados a este punto sí podríamos narrar, defender, atacar, descansar, proseguir y finalizar cuando fuere prudente. Y yo me encuentro allí dentro, por eso continúo con la batalla que me invento, con esa que sí puedo dirigir y que incluso puedo terminar, otorgando a quien yo quiera el puesto de la victoria. Abordo entonces la situación desde otra perspectiva.
Ser artista me ha permitido ver esta situación desde mis ficciones y trasladar el objetivo de mi cámara hacia los rincones y los espacios en donde aquella guerra no se instala, en el devenir habitual de un cuerpo que transita sus días como habitando un castillo abandonado de una guerra que no se recuerda. Esta propuesta plástica promueve lo contrario a los discursos mayores de la guerra, pues intenta promover la búsqueda del escudo propio con el que nos enfrentamos al día a día, a nuestras propias ficciones bélicas. En la fotografía "Juegos menores" por ejemplo, se afecta desde la relación escudo y armadura, mutualismo en la guerra menor, ambos -cuerpo y patria- ficcionamos y ambos nos alimentamos de las estrategias insólitas de una guerra absurda. El cuerpo bélico plantea una asociación simbólica con la imagen de patria desde un punto de vista de mutualismo abordado desde el ataque y la defensa. Juego visual entre escudo y armadura que transitan de lo colectivo a lo individual ejerciendo el poder desde las estrategias de guerra menor que vivo en mis ficciones cotidianas.
Mi propuesta es el devenir de una estrategia que se arma en pro de un botín colectivo: la fantasía del otro, pues el arte permite hacer zoom en eso otro, el vestigio, el indicio, o lo que aún no ha empezado, en fin, el otro lado de esta situación, pues este escenario bélico mayor ya no tiene nada de fotogénico para mi presente, ninguna imagen del telediario me seduce, estoy ante unas cámaras que desde mi perspectiva, ya se han ido, llevándose el discurso mayor de atacantes y atacados a otro territorio; como dice Wislawa Szymborska “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar, no se van a ordenar todas las cosas, digo yo (…)Eso de fotogénico tiene poco y requiere años. Todas las cámaras se han ido a otra guerra”. Y en ese espacio desolado de mi memoria y de mis días, solo quedan los fragmentos menores, las pequeñas esquirlas de armadura inscritas en mi cuerpo a manera de traje festivo que celebra una posibilidad de instalarse de otra manera en la vida cotidiana. Quisiera más bien apostar a reírnos un poco de la constante bélica que atraviesa este contexto y plantear una deriva plástica de ese cuerpo armado, a partir de la apropiación poética de la guerra, a partir de darnos cuenta de que ésta nos pertenece y que podemos hacer de ella un juego insólito a merced de nuestras ficciones más espeluznantes, más absurdas o más silenciosas.“…Toda guerra tiene un uso mayoritario y un uso minoritario, pero no es en el ruidoso uso mayoritario, sino en las secretas variaciones y devenires de uso minoritario donde se vive las más profundas transformaciones que terminan por darle sentido al proceso guerrero en su conjunto[3]”. Se propone una hipótesis que intenta jugar al soldado con escudo, casco y espada para sacar la deliciosa mascarada con la que nos engañamos sin cesar.
Es así que mi proyecto define al sujeto, al artista, como el guerrero deleuzeano, que propone hacer del uso menor de la guerra un estilo de vida, generando una poética creada a partir de esculturas, artefactos vestimentarios, prótesis afectivas e instalaciones visuales que permitan afectar las situaciones cotidianas desde la relación entre mi cuerpo y sus ficciones bélicas. Se pretende vivir un proceso de creación plástica como el guerrero minoritario, como “aquel, que asumiendo pequeñas guerras locales, que incumben la vida, construye en este sentido una forma de existencia, de existencia en el combate solitario, como un nómada autentico, como un anacoreta o como un gitano”[4].
Desde la potencialidad poética del arte y desde la experiencia creativa se plantea la posibilidad de crear tensiones y quiebres simbólicos a la realidad, nuevas apuestas estéticas desde la ficción que trae a mí la guerra menor, la de cada segundo, desde la reconfiguración del estar en el mundo a partir de una narrativa afilada, ilusoria, corporal y puntiaguda que afecte a los espectadores, a quienes transitan el mismo espacio tiempo de guerra que yo, un espectador que tiene latente el ruido del metal, que se arma día a día exponiendo su batalla distópica para intentar sobrevivir sonriendo. Con esta apuesta planteo entonces la siguiente conjetura para instalar esta investigación-creación: Si te encuentras en tiempos de combate, no saques tus mejores armas, saca tus mejores hombres, con sus más exóticos trajes, y deja que traigan a tu fortaleza los restos de sus cortejos más feroces. Así no tendrás nunca muerte en tu morada, sino los pedazos ávidos que quedan cuando se seduce con una buena carnada.
[1] Término de G. Deleuze: La guerra menor o minoritaria es aquella en que los actores y las condiciones del conflicto viven en continuo devenir, en continua variación.
[2] Se alude al término deleuziano de la guerra mayor o mayoritaria, como aquel conflicto que define la identidad de los contrincantes… y que parte de la necesidad de que un contrincante se imponga frente a otro.
[3] Márquez Estrada, Jose Wilson Guilles Deleuze y Michel Foucault: El pliegue del pensamiento en la filosofía moderna. Recuperado de: https://www.academia.edu/544916/El_pliegue_del_pensamiento_en_Michel_Foucault.
[4] OP. Cit.